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Una pantalla con las cifras para invertir en bolsa teniendo un prestamo

Préstamos para invertir en bolsa: un riesgo inasumible

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Juan Ribón

Juan Ribón Entrada actualizada el lunes, 26 de septiembre de 2022

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Si tienes la tentación de pedir un préstamo para invertir ese dinero en la bolsa, desde ya te desaconsejamos que sigas adelante con ello. Es una idea terrible, por mucho que creas saber lo que haces. Supone arriesgar un dinero que no tienes y que vas a tener que devolver, con intereses, mientras lo tengas invertido, lo que podría multiplicar tu deuda en caso de que la apuesta salga mal. Hay excepciones, pero en circunstancias muy, muy concretas.

Pedir un préstamo para invertir: una pésima idea

Sobre el papel parece una idea genial: pedir dinero para convertirlo en una cantidad mayor de dinero. Pero que no te engañen, en ocasiones el que arriesga acaba endeudándose por encima de sus posibilidades.

Pedir un préstamo para invertir en bolsa es una pésima idea que desde el primer momento desaconsejamos llevar a cabo. Porque supone arriesgar un dinero que no es tuyo: es de la entidad financiera que te lo ha prestado y se lo has de devolver con intereses. Y, al tratarse de un préstamo, la cuantía de estos no será despreciable.

La bolsa, como todas las inversiones, tiene sus riesgos, y hasta los más expertos pueden tomar malas decisiones, o encontrarse con desplomes imprevistos que les provoquen pérdidas. Además, para que esta jugada resulte realmente rentable, has de ser capaz de obtener grandes beneficios.

Pongamos un pequeño ejemplo para que sea más gráfico. Supongamos que has pedido un préstamo de 10.000 euros, al 5,5% de interés, a devolver en cuatro años. Al término del plazo de amortización deberás haber devuelto los 10.000€, y también 1.163,17€ en intereses, por lo que tus inversiones en bolsa han tenido que reportarte, como mínimo, ese beneficio para que este movimiento te resulte rentable.

Pero, además, has de tener en cuenta que durante esos 4 años has tenido que pagar 232,65€ al mes. El escenario ideal pasa porque la inversión reporte más de esos 232€ mensuales de beneficios. Y eso es muy difícil de lograr, por no decir imposible, al menos de forma constante.

El mercado es, por definición, ineficiente. Muchos invierten pero solo unos pocos obtienen beneficios. Y no te olvides de que el mercado puede asumir pérdidas durante mucho más tiempo que cualquier individuo.


¿Cuándo puede ser una buena endeudarse para invertir?

Está claro que pedir un préstamo para invertir en bolsa dista de ser la idea más brillante del mundo, pero en determinadas situaciones, casos muy, muy concretos, es posible que pueda asemejarse a lo que entendemos como buena opción.

Para que esta posibilidad llegue a buen puerto han de darse siete características de manera simultánea:

  • Eres un inversor muy experimentado.
  • Eres solvente y puedes asumir la pérdida de la inversión.
  • Tu deuda financiera total no supera el 20% de tu liquidez (para que veas lo que te puede endeudar una mala inversión en bolsa de un préstamo, el Banco de España estima que si la deuda sobrepasa el 35% de los ingresos mensuales se ha superado la capacidad de endeudamiento).
  • El préstamo tiene un tipo de interés bajo. Lo ideal es que sea del 5% o menos, algo poco probable actualmente.
  • Puedes asumir el pago de la cuota con tus ingresos.
  • El mercado está en un momento en el que es posible obtener rentabilidad (comprar barato y vender caro).
  • Eres capaz de devolver el préstamo aunque tu inversión fracase irremediablemente.

¿Cumples con estos siete requisitos? Pues solo en ese caso puedes plantearte pedir un préstamo para invertir en bolsa y asumir, en consecuencia, los riesgos que esto implica.


Tipos de préstamo para invertir

Si, a pesar de todo, te planteas pedir un préstamo para invertir en bolsa, lo mejor es que conozcas las opciones de que dispones, los riesgos que estas suponen, y que actúes en consecuencia.

Hay, en esencia, dos posibilidades a la hora de pedir un préstamo que destinar a la inversión:

Préstamo personal para invertir en bolsa

Esta es, de largo, la peor idea posible. Los préstamos personales tienen como objetivo ayudarte a sufragar ciertos gastos, inesperados o no, y no están pensados para que inviertas en la bolsa el dinero.

Son préstamos muy costosos, con una TAE que difícilmente se puede encontrar por debajo del 5%. Los tipos de interés se comerán los beneficios, porque supone encontrar una inversión que dé un retorno mayor a lo que tendrás que pagar.

Pero eso no es todo. Si no puedes asumir la cuota mensual del préstamo, tendrás que vender (o malvender) las acciones que has comprado con ese dinero, confiando en que en ese momento te hayan dado un mínimo beneficio que no te esté haciendo vender a pérdida.

Esto solo puede ser rentable en el caso de que cumplas las siete condiciones antes mencionadas: sabes invertir, puedes asumir la pérdida de la inversión, tu nivel de endeudamiento está en torno al 20%, el préstamo tiene un tipo de interés inferior al 5%, puedes pagar la cuota con tus ingresos, compraste barato y, en caso de que la inversión falle, podrás devolver el préstamo.

Si cumples estas condiciones, podrás asumir la devolución del préstamo sin tener que tocar las acciones, permitiéndote venderlas en el momento correcto para obtener el máximo beneficio. En el mejor de los casos, habrás ganado más que lo que te ha costado el préstamo; en caso contrario, te tocará reinvertir el capital recuperado en busca de más beneficios, o asumir la pérdida.

Pedir más dinero prestado del necesario para invertirlo

Hace unos años se puso de moda, por así decirlo, conceder hipotecas por un importe mayor al 100% del inmueble. La idea era destinar ese dinero a los gastos, a la puesta a punto de la vivienda, etc. Pero muchos gastaron ese extra en caprichos: un coche nuevo, unas vacaciones... A la banca le daba igual, porque el viento soplaba a favor y acabaría recuperando ese dinero. Hasta que la burbuja estalló y llegó la crisis de 2008.

La tentación de hacer algo parecido con un préstamo personal está ahí, pero es desaconsejable. Por mucho que necesites el dinero, para lo que sea, pedir un poco más para invertirlo sigue siendo una mala idea, porque cuanto más pidas, más tendrás que devolver en forma de intereses, los cuales, además, son muy altos. Y más alta será la cuota. Y difícilmente obtendrás beneficios mes a mes con tus inversiones para afrontarla.

¿Es posible entonces pedir una hipoteca, con sus tipos por debajo del 3%, para invertir en bolsa? No, los bancos, desde la crisis de 2008, no cubren con sus hipotecas ningún gasto que no vaya destinado a la compra de una vivienda. A lo sumo, permiten añadir un poco más para la reforma o rehabilitación de la misma.

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Juan Ribón Juan Ribón Juan es licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Valladolid. Cuenta con más de seis años de experiencia escribiendo en medios online. Apasionado de los temas de actualidad, sus conocimientos y saber hacer dan respuesta a las preocupaciones sobre cuestiones financieras en Roams.