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Descubre las mejores hipotecas variables

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Fernando Carrillo

Fernando Carrillo Entrada actualizada el martes, 12 de enero de 2021

En España más de la mitad de las hipotecas contratadas son a interés variable. Pero ¿sabemos realmente qué es una hipoteca variable? Nosotros te contamos qué son y, además, te enseñamos las mejores del momento.

¿Qué son las hipotecas variables?

Una hipoteca variable es un tipo de préstamo que nos hace el banco en el que los intereses irán variando a lo largo del contrato.

Así es, en las hipotecas variables, el interés que pagamos por ese dinero se actualizará de manera periódica mientras dure el contrato. De esta manera, los intereses pueden ampliarse o reducirse.

Esto es debido a que se calculan mediante un diferencial, que es fijo, más un índice de referencia, que en este caso será el elemento variable. En España el índice de referencia más usado es el euríbor.

Es por ello que, según la situación actual o personal deberás plantearte si, para ti, es mejor una hipoteca variable o fija.


¿Cómo elegir la mejor hipoteca variable?

Aunque nosotros ya hemos seleccionado las mejores hipotecas variables de 2020, te damos también una serie de consejos para que seas capaz de escoger aquella que mejor se adapta a tus necesidades actuales y futuras.

  • Intereses que va a pagar: aunque una parte de los intereses sea variable, el diferencial no lo es. Por eso, elegiremos la hipoteca variable que nos exija el menor diferencial posible.
  • Comisiones: además de los intereses seguramente tengamos que pagar comisiones al banco por conceptos como apertura, estudio y gestión o amortización anticipada. Todo ello encarecerá la hipoteca.
  • El plazo de devolución: aunque las hipotecas a plazo variable ofrecen plazos de devolución más amplios debemos elegir uno acorde a nuestras necesidades.

¿Cómo funcionan los intereses de una hipoteca variable?

Los intereses de una hipoteca variable van cambiando a lo largo del tiempo, haciendo que las cantidades que pagamos mientras dure el contrato sean diferentes.

Pero ¿cómo funcionan? Los intereses de una hipoteca variable se van a calcular en función de dos elementos:

  1. Diferencial o spread: esta parte de los intereses es fija y viene determinada por nuestro banco a la hora de contratar la hipoteca.
  2. Índice de referencia: es la parte variable de los intereses. Normalmente se usa como índice de referencia el euríbor.

Teniendo en cuenta estos dos elementos, los intereses que paguemos se van a calcular mediante una suma de diferencial más índice de referencia.

Si, por ejemplo, el diferencial de nuestro préstamo es del 1% y el euríbor es del 0,5% en ese momento, los intereses serán del 1,5% (1%+0,5%).

De esta manera, los intereses se irán actualizando según la evolución de este índice de referencia. Las actualizaciones se hacen de manera periódica, por ejemplo, cada 6 meses.

Así, si a los 6 meses el índice ha aumentado o disminuido, también lo harán nuestros intereses.


Ventajas de las hipotecas variables

Las características de las hipotecas variables hacen que presenten una serie de ventajas. Algunas de los atractivos de este tipo de hipotecas son los siguientes:

  • Menores intereses: aunque sean variables, los intereses que acabamos pagando son menores que los de las hipotecas fijas. Además, el índice de referencia más usado, el euríbor, tiene unos valores muy bajos actualmente.
  • Mayor duración: al poder tener un plazo de amortización más amplio podremos obtener cuotas más baratas.
  • Menores comisiones: además de los intereses, las hipotecas variables suelen tener menos comisiones que una hipoteca fija.

Desventajas de las hipotecas variables

Aunque las hipotecas variables presentan puntos positivos, no son un producto perfecto y muchos de estos también pueden ser vistos como grandes inconvenientes para los clientes.

  • Incertidumbre: aunque ahora el euríbor se encuentre a la baja, puede darse la situación de que crezca y acabemos pagando más intereses que con una hipoteca fija.
  • Más intereses: si elegimos una cuota de amortización más elevada pagaremos cuotas más pequeñas, pero acabaremos pagando al banco una mayor cantidad de intereses.
  • Necesidad de negociación: tendremos que negociar con nuestro banco para conseguir un diferencial reducido. En ocasiones esto supone contratar un mayor número de servicios con nuestro banco.