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Pantalla de ordenador en la que se pueden ver iconos de PC en verde representando a usuarios de crowdfunding y tambien rapas de pescado en rojo representando el phising una de las estafas mas comunes en internet

¿Cómo evitar estafas en el crowdfunding? Identifícalas y evítalas

38 personas han leído este post en los últimos 12 meses
Juan Ribón

Juan Ribón Entrada actualizada el miércoles, 10 de agosto de 2022

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Las estafas y fraudes en el crowdfunding son muy escasos. Las propias plataformas son las primeras interesadas en que esto no suceda, y se encargan de cancelar aquellos proyectos sospechosos de ser una estafa. Pero, en ocasiones, se confunde este concepto con el de un mal proyecto abocado al fracaso. Te enseñamos cómo distinguir un buen proyecto de otro mediocre y a evitar las estafas en el crowdfunding.

Las estafas en el crowdfunding

Invertir en un crowdfunding es algo no exento de riesgo, pero el porcentaje de proyectos fraudulentos es realmente escaso, menos del 1%. Y eso, con muchos miles de proyectos en marcha, es una cifra mínima. Aun así, cada vez que sale a la luz un caso de estafa en un crowdfunding acaba siendo noticia, y es magnificado en consecuencia.

Sin embargo, no todo lo que se percibe como un fraude lo es. Muchos proyectos que se catalogan de fraudulentos son en realidad malos proyectos, frutos de una planificación deficiente. Para que haya una estafa tiene que haber voluntariedad en el engaño.

Por tanto, un proyecto que, por negligencia del creador, falla a la hora de entregar las recompensas a sus donantes no es una estafa, es un mal proyecto que ha encontrado un problema, a veces insalvable, en algún punto del proceso.

Estafas piramidales en el crowdfunding

Una estafa piramidal, o esquema de pirámide, es un tipo de negocio en el que los participantes han de captar a nuevos clientes para producir beneficios a los participantes originales. Es considerado una forma de estafa porque cuanta más gente entra al negocio, menor beneficio pueden obtener los recién llegados, siendo rentable solo para los participantes originales.

Este esquema es de difícil implantación en una plataforma de crowdfunding, pero puede ser entendido como tal a muy pequeña escala (con tan pocos niveles como dos o tres, cuando una estafa piramidal requiere de cuantos más, mejor, para ser realmente rentable para sus perpretadores).

Un proyecto de crowdfunding que sea una estafa intencional puede tener semejanzas con un esquema piramidal, en el sentido de que puede haber un ideólogo (el participante original) que convence a un primer nivel de participantes (el equipo de desarrollo y producción) para publicar el citado proyecto.

Los donantes serían el tercer nivel de la pirámide, pero no iría más allá porque estos no sacarían ningún beneficio (ni siquiera la promesa de un beneficio) por captar nuevos donantes, salvo que entendamos por esto el alcanzar el objetivo y con él, la recompensa prometida por participar del crowdfunding. Promesa que, al tratarse de una estafa, nunca será recibida por los incautos mecenas.


Fraudes, retrasos y fracasos en el crowdfunding

Conviene distinguir entre un fraude deliberado y una mala campaña de crowdfunding. Porque no todo proyecto que fracasa es una estafa. Para que sea tal, ha de exisitir voluntariedad por parte del responsable del mismo.

Solo sería un fraude una campaña que, de forma intencional, busca engañar a la audiencia para quedarse con su dinero. Ha habido campañas para lanzar un producto que ya estaba en el mercado, y que de alguna forma pasaron los filtros de las plataformas y comenzaron a recaudar dinero.

No podría catalogarse como estafa el sonado caso de las maquinillas de afeitar Skarp, ya que su problema fue que violó las normas de Kickstarter al respecto de tener un propotipo funcional antes de lanzar la campaña. Su maquinilla de afeitar laser nunca existió físicamente.

El problema de Skarp es que, después de ser suspendida su campaña en Kickstarter (tras recaudar más de 3.500.000€), lanzó la misma en IndieGoGo, de nuevo sin un prototipo funcional, alegando que solo podía ser fabricado en masa y que para eso necesitaba la financiación. Recaudó casi medio millón de euros antes de ser de nuevo cancelada. Por reincidir, sí podría ser entendido como un intento de fraude de crowdfunding.

Y tampoco sería un fraude aquel proyecto que, por error del creador, su negligencia o incompetencia, no acaba por tomar forma una vez alcanzados los objetivos de la campaña. Por exceso de confianza o por inexperiencia, puede ocurrir que un creador se tope con que producir en masa su proyecto es más caro de lo previsto. En ese caso puede suceder que las recompensas se demoren, o que directamente no lleguen. No sería una estafa como tal, porque no hubo intención de engañar a los mecenas.

¿Cómo identificar una estafa de crowdfunding?

Hay diversas maneras para distinguir una campaña legal de otra sospechosa. El sentido común es fundamental, pero aquí van cinco recomendaciones de los expertos en la materia:

  1. Investiga a los creadores: no hace falta rebuscar en lo más profundo de la web para saber hasta dónde estudiaron, pero si un creador no da una mínima descripción de sí mismo y aporta enlaces a sus perfiles sociales, desconfía. Uno de los pilares de un proyecto exitoso es generar confianza con tus potenciales mecenas, y siendo opaco no lo lograrás nunca.
  2. Falta de interacción: si no hay respuestas del creador a las preguntas de los donantes, es una mala señal. Puede ser por dejadez, pero, de nuevo, es una actitud que no inspira confianza.
  3. Transparencia: si el creador recela de explicar detalladamente cómo va a invertir el dinero recaudado, desconfía. No hay ninguna razón para que el creador no explique, aunque sea de manera aproximada, qué porcentajes irán a comprar materiales, cuánto irá a la fabricación, cuánto será para pagar impuestos, etc.
  4. El prototipo funcional: hoy en día es perfectamente posible crear un prototipo virtual en 3D, incrustarlo en un vídeo y que no se note nada que no es real. Pero muchas plataformas exigen a los creadores que tengan un prototipo que funcione más o menos como el producto final, para demostrar que su idea es viable. Pero también de cara al usuario, al futuro donante, es importante. Nadie quiere invertir en una idea imposible.
  5. Pregunta al creador: si tienes dudas, pregunta. Si no obtienes respuesta, recela. Nadie te obliga a invertir en una campaña que no satisface tus demandas. Y si ya lo has hecho y hay retrasos, preguntar por qué es tu derecho.

Riesgos en el crowdfunding

Como toda inversión, el crowdfunding supone arriesgar dinero. La magnitud de la apuesta depende en gran medida del tipo de crowdfunding de que se trate. Y aunque los casos más sonados se suelen dar en plataformas de crowdfunding de recompensa, los otros tipos no están exentos de estas malas prácticas.

En el caso del crowdfunding financiero existe la posibilidad de que se incurra en fraudes, en delitos como el lavado de dinero o que incluso se financien, en ocasiones sin saberlo, actividades terroristas.

Este tipo de crowdfunding está estrechamente vigilado por las autoridades y con un marco legal propio en crowdfunding, al menos en España, por lo que las estafas resultan improbables.


Las mayores estafas del crowdfunding

Según las estadísticas de Kickstarter (1) , una de las plataformas más populares de crowdfunding de recompensa, algo menos del 40% de los proyectos reciben la financiación esperada, y el 10% de los proyectos terminan sin recibir ni una sola contribución.

En esa misma plataforma, según la Universidad de Pensilvania un 9% de los proyectos que sí alcanzan su objetivo de financiación incumplen con la entrega del producto a sus mecenas. Esto no necesariamente es una estafa en sí misma, porque puede ser debido a que la startup se ha dado de bruces con la dura realidad de la producción industrial.

Ha habido a lo largo de la historia de estas grandes plataformas de crowdfunding varios proyectos que han sido grandes estafas o que se encuentran al filo de ser considerados como tales.

Fue muy sonado el caso de Coolest Cooler, una nevera portátil con otras funcionalidades como un altavoz integrado. Pedía 40.000€ y recaudó más de 13 millones. ¿El problema? Que la campaña se lanzó en 2014 y ocho años después muchos mecenas siguen esperando su recompensa. El colmo fue que en 2018 la nevera se podía comprar en la web del creador por unos 300 euros, mientras muchos mecenas seguían sin haber recibido la suya. Pasó a ser conocida como una de las mayores estafas del crowdfunding cuando un año después, en 2019, la compañía anunció su cierre, dejando a unos 20.000 donantes (de los más de 60.000 que participaron en el proyecto) sin su nevera.

Similar fue el caso de Zano, un pequeño dron autónomo de juguete a cuyo creador se acusa de no entregar las recompensas a sus mecenas de forma premeditada. Recaudó casi tres millones de euros y entonces la empresa entró en suspensión de pagos. Su problema parece ser que quiso morder más de lo que podía tragar: amplió objetivos en la campaña y el creador fue incapaz de llevarlos a cabo. Al final, ni el producto básico, ni el mejorado. Y los mecenas, sin nada.

También hubo gran polémica con la maquinilla de afeitar laser Skarp, cuya campaña fue suspendida por Kickstarter por carecer de un prototipo funcional, ante las denuncias de la viabilidad del proyecto por parte de los usuarios. Puede ser considerada como estafa porque el creador reincidió al lanzar la misma campaña en IndieGoGo, la cual fue también cancelada. En total, recaudó unos cuatro millones de euros.

Una estafa como tal fue la del Wallet Drone, un dron en miniatura que podía caber en tu cartera. La estafa era que no se trataba de un producto original que requiriese de financiación para su lanzamiento, ya existía y se podía comprar online.

Las medidas de control de las plataformas de crowdfunding

Las plataformas de crowdfunding son las primeras interesadas en que las campañas de recaudación de fondos sean exitosas y no ocurran cosas raras. Tienen reglas de publicación estrictas que sirven de primer filtro contra los fraudes (y contra campañas que difícilmente van a poder llevarse a cabo). Incluso se ha llegado a contratar a detectives privados por parte de las plataformas para investigar a los creadores más sospechosos.

Ante la más mínima señal de alarma, las plataformas ponen en suspenso las campañas sospechosas, y, además, al basarse en un sistema de todo o nada, los creadores no reciben el dinero si no alcanzan el objetivo. Es difícil, por tanto, que se salgan con la suya, aunque los problemas con campañas que a la hora de entrar en producción han naufragado parecen inevitables.

¿Te interesa invertir en crowdfunding? Tenemos un asesor financiero dispuesto a ayudarte.

Fuentes del artículo

  1. Kickstarter. (s. f.). Estadísticas de Kickstarter. Recuperado 4 de abril de 2022, de https://www.kickstarter.com/help/stats

Juan Ribón Juan Ribón Juan es licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Valladolid. Cuenta con más de seis años de experiencia escribiendo en medios online. Apasionado de los temas de actualidad, sus conocimientos y saber hacer dan respuesta a las preocupaciones sobre cuestiones financieras en Roams.